5. La zona de San Quintín

La zona de San Quintín es una de las más dinámicas de Baja California y de México tanto poblacional como económicamente. Es una zona agrícola, que ha conocido un desarrollo inusitado en los últimos 15 años, convirtiéndose en un área eminentemente exportadora de tomate y hortalizas. Las inversiones son fundamentalmente de firmas extranjeras y los cultivos se caracterizan por utilizar tecnologías modernas, fundamentalmente de riego, con uso intensivo de mano de obra proveniente de otros estados como Oaxaca, Chiapas, Puebla y otros.

En esta zona el matorral costero ha sido fundamentalmente substituido por los campos agrícolas. En cuanto al desarrollo turístico, a diferencia de Camalú (donde se registra cierta actividad pero en forma menos intensa), en San Quintín si ha existido un desarrollo más profundo y extensivo, en particular, existe una presión (aparentemente ya controlada porque no se aprobó su desarrollo) importante por parte de proyectos megaturísticos que tienen la intención de instalarse en la bahía generando efectos multiplicadores sobre toda la región.

Sobre la calidad de los fragmentos en esta zona se eligieron dos de matorral y dos de dunas. Se encontró que ambos índices reflejan buena calidad a pesar de estar rodeados de agricultura, esto se ve claramente en el fragmento denominado San Simón. El índice funcional indica perfectamente su pertenenia a la asociación Vizcainiana.

 

San Quintín

nativas

introd.

Indice composicional

suculenta

no suculenta

Indice funcional

San Simón

31

3

1.57

10

24

4.6

Bahía SQ

50

2

0.41

12

40

3.29

Dunas

22

2

0.9

5

19

2.82

Odisea

34

3

0.88

11

26

5

 

Examinando los datos demográficos de 1970, observamos que en ese año las pocas localidades existentes eran muy pequeñas y no rebasaban (en tamaño) los mil habitantes.

 

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En 1995, el panorama cambió drásticamente ya que el número de localidades mayores a 1000 habitantes pasó de cero a seis, sobrepasando una de ellas los diez mil habitantes. Ello se debe a la enorme inmigración de jornaleros agrícolas que responden a la demanda de mano de obra generada en este valle. 

Existe una distribución relativamente homogénea de la población entre las localidades de 500 a 999 habitantes (19%) y de 1000 a 1 999 (17%). Así, en estas localidades se concentra más de un tercio de la población. En cambio, las localidades de menos de 500 habitantes sólo representan el 16%.

Aún con su enorme crecimiento demográfico, la región de San Quintín es eminentemente rural; si se toma como criterio el considerar a una localidad urbana como aquella que rebase los 15000 habitantes, encontramos que ninguna de las 79 localidades

 

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Garza, Gustavo y Salvador Rivera, 1995, "Desarrollo económico y distribución de la población urbana en México, 1960-1990". En: Garza, Gustavo y Salvador Rivera, 1995, Dinámica macroeconómica de las ciudades en México, INEGI/El Colegio d México, IIS-UNAM, México, p. 5

 

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existentes supera este umbral. En 1995, la población total registrada en las 79 localidades situadas en los polígonos que comprende el área de estudio en la región de San Quintín, fue de 32 712 habitantes.

La base de datos que se trabajó en el programa ARC/VIEW, organiza espacialmente la información en polígonos. La región de San Quintin comprende 244 polígonos en los que algunos se registra población y otros no.

La localidad más grande es Lázaro Cárdenas, la cual en 25 años multiplicó su población por 54 veces, pasando de 210 en 1970 a 11,365 habitantes en 1995. Esto es, su tasa de crecimiento media

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anual en esos 25 años fue de 17.3 %. En este centro de población se concentró el 35 % del total. Otras dos localidades de tamaño considerable, puesto que superan los 4,000 habitantes son Gabino Vázquez (4,915) y San Quintín (4,374 ) que representan el 15 y 13 %, respectivamente, de la población total. En ambos casos, las tasas de crecimiento poblacional medio anual superaron el 25%.

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Bajo este esquema y agrupando en sub-zonas de tipo social las distintas localidades, se tiene la sub-zona de las localidades de Lázaro Cárdenas y San Quintín la cual comprende el área donde están localizadas el mayor número de localidades, concentra igualmente el mayor porcentaje de población, esto es, el 67 % del total. Otra sub-zona, la del Ejido Gabino Vázquez, donde se localizan varias localidades de más de 1000 habitantes, concentra el 15%. De esta manera, estas dos sub-zonas representan el 72 % del total de la población. Otra sub-zona, la de El Parador sólo concentra al 8 % de los habitantes. Al examinar algunos indicadores socioeconómicos básicos de la región, se constata que en la mayor parte de las localidades la población

 

económicamente activa (PEA) representa alrededor del 60 % del total. Asimismo, también se registra un porcentaje de analfabetismo considerable, puesto que 15 % de la población total de las localidades de Lázaro Cárdenas y San Quintín no sabe leer ni escribir; y en las otras localidades los porcentajes de analfabetas superan el 20 % en tres casos. Tal y como se observa en la gráfica, existe una correlación entre el porcentaje de analfabetas y el porcentaje de población indígena; ya que se observa un comportamiento similar en las barras del histograma en el sentido de que a mayor cantidad de analfabetas, mayor cantidad de indígenas y viceversa.

En cuanto a la disponibilidad de servicios básicos en la vivienda, la región aún presenta deficiencias considerables. En la sub-zona que concentra el mayor número de habitantes, solamente el 79 % de las viviendas cuentan con electricidad; el 92 % con agua potable entubada; y el 40 % con drenaje. En las otras localidades se registra una situación más irregular debido a que en el mejor de los casos, la electricidad está disponible en el 57 % de los hogares, pero en el caso de la localidad denominada El Parador únicamente en el 28 %. El agua potable también no es un servicio accesible para más de la mitad de la población en los casos de G. Vázquez, El Parador y Francisco Villa. En todos los casos, las localidades más desfavorecidas son las mencionadas anteriormente.

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En conclusión, se puede señalar que en está región el dinámico desarrollo de la actividad agrícola, que se ha expandido prácticamente en todo el valle de San Quintín, ha implicado una amenaza mayor para el matorral costero. Aunado a este desarrollo, se ha registrado un proceso demográfico muy intenso, que ha representado el crecimiento y la aparición de numerosas localidades. En efecto, mientras que en 1970 no existía ninguna localidad que superara los 1000 habitantes, en 1995 surgieron seis de este tipo donde una de ellas superó los 10,000 y otra los 4,000. De esta manera, en la investigación no sólo se esta considerando la dinámica agrícola como una forma de substitución del matorral costero, sino también la dinámica poblacional que ha sido muy influida por la migración de jornaleros agrícolas y el auge económico de la región.